Después de un buen descanso, desayuno en el restaurant Molino de Gofio (de la pensión Los Telares) donde tienen un bufet estupendo, con buen cafe, leche, queso, fiambres, jugos, etc., etc., incluido en el precio.
Preparo de nuevo mis "aperos" y salgo en una mañana fresca, clara, rumbo a Agulo. Por el camino paro varios veces a tomar fotos de paisajes extraordinarios, como esta vista de la playa de Hermigua
Para ver la foto ampliada haga click sobre la foto
Continúo subiendo, una subida fuerte hasta llegar ya cerca de Agulo, con una vista de los "llanos" escalonados que son unas terrazas para el cultivo que los canarios han ido construyendo durante cientos de años. Este es un ejemplo mágnífico de los "llanos"
Para ver la foto ampliada haga click sobre la foto
Finalmente llego, con mucha emoción al pueblito de Agulo, donde nació y vivió mi padre a principios del siglo XX. Agulo se ha conservado estupendamente, con calles empedradas, casas antiguas muy bien conservadas, todo limpio y bonito, con muchas flores por todas partes.
Para ver la foto ampliada haga click sobre la foto
Después de un breve descanso en Agulo, me decido a continuar en un taxi, pues el tramo que debo recorrer hoy es muy fuerte, unas subidas muy empinadas en una carretera estrecha y peligrosa. La taxista (una dama muy simpática de Vallehermoso que habla inglés a la perfección) me acomoda en su "rubia" (así llaman aquí a los vehículos con 5 puertas) y llegamos, por 9 euros, a Cruz de tierno, a unos 600m sobre el nivel del mar.
Para ver la foto ampliada haga click sobre la foto
El espectáculo de este valle maravilloso no tiene igual. Casi parece un paraje bíblico, gracias a la abundancia de palmeras datileras. Paso el resto del día dando vueltas en la bici por todo el sector de Cruz de Tierno, tomando fotos, etc. y con tan buena suerte que me prestan una casa para quedarme esa noche, totalmente equipada hasta con TV con cable y bastantes mantas (hace un frio tremendo de 8 grados), cortesía de Dª Lorenza de Cabello, una buena amiga de la familia.
Esta es la casita que me prestó Dª Lorenza para pasar la noche
Para ver la foto ampliada haga click sobre la foto
Ya por la noche, descanso en el sofá de la casita, viendo mi programa favorito (TVE 24 horas), arropado hasta las narices, un frío de terror.
La verdad es que conociendo la isla, tenía muchas espectativas que el viaje sería muy grato. Pero todas las ideas fueron superadas: La Gomera es una isla sin igual, con paisajes alucinantes, de una gran belleza y, sobre todo, ha conservado su estado natural, un tanto primitivo pero a la vez civilizado. No se ve por ninguna parte pobreza, ni miseria, ni ranchos de lata (como lamentablemente tenemos por millones en Venezuela y otros paises de Latinoamerica).
Hasta los antiguos medianeros (estos eran campesinos sin tierra que trabajaban la del "señor" y debían, al final de la cosecha, entregar la mitad al dueño de la tierra), que hace 30 o 40 años eran personas muy pobres, con escasa educación, que vivían en la miseria hoy viven razonablemente bien o, incluso muy bien. Los más pobres tienen una casa aceptable, casi todos disponen de uno o mas automóviles, pueden enviar a sus hijos a la escuela, su salud es cuidada por un Estado que les arropa, su vejez está segurada mediante pensiones modestas pero suficientes. Y muchos campesinos, de avanzada edad, aún realizan labores de campo, ocupándose de sembrar "papitas y millo" (papas y maiz), cuidar de sus animales domésticos, hacer queso de la leche de sus propias cabras o vacas y al final del año preprar su propio vino, procedente de las uvas recolectadas en sus viñedos en los meses de la vendimia (septiembre).
Estos son dos campesinos típicos de la zona de Cruz de Tierno.
Antonio Luis Herrera Gonzalez y Edelmira Plasensia Plasencia, dos antiguos "medianeros" de fincas
de mis familiares hoy viven muy bien
Aunque la vida y los pueblos de la isla ha cambiado (a veces no para bien, como es el caso de Vallehermoso (donde nació mi madre), en general el cambio ha sido positivo. Cuando era niño las carreteras eran casi inexistentes. Hoy, numerosas vías, anchas y muy bien pavimentadas surcan cada rincón. Lugares anteriormente inaccesibles por veredas y caminos de cabras cuentan hoy con buenos caminos. Y numerosos senderos para caminantes (senderistas se les llama aquí) surcan la isla de norte a sur y de este a oeste. Agencias de viaje anuncian visitas guiadas a pié por bellísimos parajes que han conservado toda su original encanto. Y los alemanes, grandes amantes de las caminatas, se han colocado a la cabeza de estas excursiones. El idioma alemán se oye por todas partes, numerosos turistas son atraidos por la extraordinaria naturaleza de La Gomera.
A continuación una vista del Roque Cano, que se levanta frente al pueblo de Vallehermoso,
Martes, 23 de marzo
Preparo mis "aperos" para la marcha y me voy a las 11 en la bicicleta hasta el muelle de la empresa naviera Armas que nos lleva en su "guagua" (autobús) hasta el puerto de Los Cristianos" (a unos 80 Km al sur de Santa Cruz) desde donde sale el ferry para San Sebastián de La Gomera. Un viaje muy grato, sin sobresaltos ni oleaje y llego a destino a las 3 de la tarde.
Seguidamente, doy una vuelta por San Sebastián (desde aquí salió Colón para América), que se conoce popularmente como "La Villa", y después de respirar hondo, empiezo la subida hacia el tunel que comunica con el valle de Hermigua. La subida es fuerte, hay mucho viento y a ratos tengo que empujar la bici, pues ni en primera marcha puedo pedalear. A las tres horas llego al tunel (cinco túneles en realidad, uno de ellos de casi un kilómetro) y al salir tengo una primera vista del valle de Hermigua, verde, hondo, precioso.
Finalmente, voy descendiendo por una carretera con muchas curvas, peligrosa, con vistas maravillosas y llego, después de 3 y media hora de pedales, a una pensión (Los Telares), muy limpio, acogedor, con arquitectura canaria y... ¡lleno de alemanes! Ceno en un restaurante cercano que es de la misma pensión (potaje de berros, pasta, postre y vino por 10 euros). Y a dormir.
Continuará...
Aquí tienen un breve album de fotos tomadas en el camino
Con la llegada hoy, 21 de marzo (2011), también llega el buen clima, fin de las lluvias, sol, alegría...
Sin embargo, apenas hace una semana hubo una gran nevada en el Teide (y en otras islas también), con lo cual el monte se vistió de blanco. Un buen amigo me ha enviado unas fotos estupendas, que les incluyo.
El majestuoso Teide, visto desde un avión, domina a Tenerife
Por otra parte, al haber mejorado el clima voy a continuar mis viajes por las islas. Mañana, a las 2 de la tarde, me voy en el ferry a la isla de La Gomera, de donde proviene mi familia desde hace, por lo menos, cinco generaciones. De esa isla provienen mis padres, abuelos bisabuelos (por parte materna) y quien sabe que más.
Les envío una canción muy popular en las islas: "Dicen que te vas..." (en plan de vacilón)
Antes de empezar el relato les coloco un mapa obtenido mediante Google Maps, donde puede verse con toda claridad el recorrido entre Buenavista - Masca - Santiago del Teide - Guia de Isora - Playa las Américas. He descubierto como usar google maps para insertarlo en el blog...
Después de un buen descanso el sábado 26 de enero en Garachico, me levanto este domingo 27 con mucho ánimo. Me despido de los alemanes (auf Wiedersehen!), busco un lugar donde desayunar (tortilla de papas, café con leche, pan) y nuevamente emprendo el viaje. La mañana está fresca, luminosa (el día anterior estaba nublado) y empiezo a subir la cuesta de salida de Garachico, en dirección a Buenavista, unos 9 kilómetros hacia el oeste.
La carretera está muy bien, como todas las que he atravesado hasta ahora. Hay algunas subidas fuertes pero en general todo está muy transitable.
Al fondo se divisa una montaña redondeada y detrás está Buenavista. Al llegar, un par de horas despues´, busco la estación de autobuses y me indican que el siguiente bus hasta Santiago del Teide sale a las 11:45, de manera que voy a dar una vuelta por el pueblo mientras se hace la hora. Me encuentro con un grupo de ciclistas que van a subir hacia Masca, que me dan datos sobre el lugar. La subida de Masca es dificilísima y según me cuentan los ciclistas (aquí es donde entrenaba Lance Armstrong, el norteamericano siete veces ganador del Tour de France). Como yo no estoy en esa liga, voy a subir hasta el mirador de Masca en el bus y desde ahí seguiré en la bicicleta hasta Santiago del Teide.
Buscando en la web, encuentro un vídeo de unos ciclistas alemanes donde se ve claramente la belleza del lugar (y dificultad, en bicicleta).
Continuando con el relato, llega el bus (un microbus, realmente), con una amplia maleta trasera para varias bicicletas. Y es que la carretera es muy estrecha, con curvas de 360º en algunas partes y tan dificil que s el bus tiene que retroceder para poder girar en algunas curvas.
El microbus que sube por Masca
El ascenso comienza, curvas y mas curvas, con el bus a toda velocidad, un auténtico loco la volante. Seguramente ha recorrido esta ruta cientos de veces, pero la verdad es que algunos pasajeros, yo incluido, estamos asustados. Cuendo vienen carros bajando, en dirección opuesta a la nuestra, se tienen que salir un poco de la carretera y montarse en una cuneta un tanto peligrosa. Francamente, he pensado que el loco conductor nos va a echar al abismo, poro no, nos lleva hasta el final con toda seguridad. Después de lo que me parece un siglo, llegamos al mirador de Masca, un lugar espectacular desde donde se ve, a lo lejos, la isla de la Gomera (una de esas fotos ilustra la cabecera del blog).
Después de bajar la bici, tomar algunas fotos y disfrutar del paisaje, llegan dos ciclistas, subiendo desde Santiago del Teide, a toda mecha. Nos saludamos, cambiamos impresiones y datos y les tomo una bella foto, con el Teide al fondo.
Pareja de ciclistas de Eslovenia, haciendo turismo de bicicleta en Canarias
Finalmente, nos despedimos y cada quien sigue su ruta. Yo bajo, desde el mirador de Masca, hacia Santiago del Teide, un pueblito situado en la falda del volcán, donde me paro a comer un buen almuerzo antes de continuar en dirección hacia Guia de Isora y playa Las Américas.
El camino se inicia con una gran subida, de unos 5 Km; el resto del camino es en bajada, con algunas subidas en la ruta.
A medida que bajo, con precaución (los frenos de disco son aquí muy importantes), se va divisando en el horizonte la cara sur de la isla. Después de casi 3 horas de camino, llego a la carretera principal de Playa las Américas y finalmente a la estación de autobuses, donde tomo puntualmente un bus a las 5:25.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención en Tenerife es el buen servicio de autobuses. Como en todos los paises civilizados, la empresa TITSA publica un folleto con todas las rutas disponibles así como los días y horas de los viajes. Y tal como uno esperaría, los autobuses cumplen el horario al minuto, llegan y salen tal como está indicado en el folleto. De manera que se puede programar un viaje en la seguridad de que el bus saldrá cuando debe salir. ¡Todo un milagro! Esto me recuerda el desorden de los buses en nuestra querida Venezuela. ¡Cuando llegará el día en que tengamos un folleto de rutas de buses confiable! Y, claro, buses confiables también...
Llego a Santa Cruz tal como estaba especificado, a las 6:30 (el bus va directo por la autopista del sur). Y de ahí sigo a la casa, cansado pero contento. Kilómetros recorridos en los dos días: 130.
Finalmente, les incluyo un album con algunas de los fotos que tomé en este recorrido. ¡Espero que las disfruten casi tanto como cuando yo las tomé!
Continuará... en otra isla. Según mis planes, habiendo ya recorrido buena parte de Tenerife, trataré de ir en el ferry hasta Lanzarote el lunes 14 de marzo, para explorar Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. No se pierdan los siguientes episodios...
Nuevamente emprendo una aventura en bicicleta. Y digo aventura porque eso es lo que significan estos viajes.
Cada curva, cada subida, cada bajada es una nueva experiencia, una nueva vista, una nueva "gozada". Los paisajes van cambiando así como los olores de las plantas y árboles a medida que las carreteras suben y bajan. Y con cada nuevo pedaleo se refuerza mi empeño en conocer a fondo estas islas maravillosas, producto de millones de años de evolución, resultado de cataclismos, de erupciones gigantes que dejaron huellas, montañas y barrancos de increíble belleza. Erupciones que laceraron la isla, desde el volcán, produciendo un espectáculo de enorme belleza frente al cual nadie puede permanecer impasible, por muy insensible que sea.
Mi viaje comienza el sábado 26 de febrero (2011) en Santa Cruz, en autobús hasta Puerto de la Cruz. Allí, desde la parada del Jardín botánico, inicio la excursión subiendo (subida muy fuerte) hasta la carretera que conduce hacia Icod de los Vinos y Garachico, una carretera con bastantes cuestas, algunas muy fuertes, pero sin mayores dificultades -y con vistas hacia el mar de gran belleza.
Les incluyo un mapa del recorrido del día (en azul).
Los paisajes, tanto hacia el mar como hacia la montaña son espectaculares. Las casas, muchas de ellas con los típicos "balcones canarios", muestran el amor por la tierra, siempre rodeadas de flores y plantas.
Aproximadamente a las dos de la tarde llego a Garachico, depués de pasar por San Juan de la Rambla e Icod de los Vinos (donde hay un árbolo milenario, el Drago de Icod) y mi primera tarea es... ¡comer!Pues traigo un hambre de miedo, después de cinco horas de pedal. Encuentro un restaurant con buen pescado fresco, al ajillo y en la plancha, acompañado de una cerveza local (con café y postre, 14 euros). Después, buscar alojamiento (una pensión de alemanes, sencillo y limpio, 15 euros) y dormir una buena siesta.
En la tarde, salgo a pasear por el pueblo, tomar fotos, un vinito tinto en un mirador,... en fin, un gran descanso para el cuerpo y el espíritu. ¡Que lugar tan tranquilo y bello, este Garachico! Como dicen en Costa Rica, ¡pura vida!
Al anochecer, me paro en un bar con dos grandes televisores donde medio pueblo sigue el partido Barsa contra Alicante (3 a 1, claro), que parece ser la única distracción en esta parte del mundo, un paseo final por la orilla del mar, y a dormir, hasta mañana...
Aquí les incluyo un album de fotos del recorrido, que termina ese día en Garachico, con su característico Roque, frente al pueblo.
Monumento recordatorio de la expedición Atlantis, de Tenerife a La Guaira (Venezuela) en 1984
En mis frecuentes viajes hasta la playa de Las Teresitas, que queda a unos 15 Km de Santa Cruz, siempre me paro, aunque sea un par de minutos, frente a una obra que simboliza la expedición Atlantis, llevada a cabo en 1984 por cinco aventureros argentinos.
La obra a la que refiero es una especie de escultura conmemorativa del viaje. (Vean el siguiente vídeo)
El hecho es que sobre la obra, en vaciado de la lámina de metal que simula la vela, está escrito lo siguiente:
"Que el hombre sepa que el hombre puede"
Estas palabras me han acompañado desde el primer momento en que las leí. Y me han servido de inspiración. Cuando, por alguna razón, flaqueo en mis intentos, me las repito para mi mismo: "que el hombre sepa que el hombre puede".
Tal vez les pueda a ustedes también servir de inspiración, cuando sientan que han llegado al final de un camino sin salida. Desde luego, la gesta de los cinco argentinos es algo realmente formidable, nada que ver con mis muy modestos esfuerzos por recorrer las islas en bicicleta.
Uno de mis lugares favoritos, que visito cada vez que voy a Las Teresitas, es el extraordinario recinto del auditorium de Tenerife, situado frente al mar y justo en la ruta de bicicletas por la que transitan a diario decenas de ciclistas,
El auditorium de Tenerife, frente al mar, simboliza una nave, diseñado por el gran arquitecto español Santiago Calatrava.
En el trayecto, además, disfruto enormemente del aire fresco, de los paisajes, del mar, de los olores a sales, del silencio de las olas... Les dejo algunas fotos que he tomado durante mis paseos.
En enero, unos días después de mi última salida a Puerto de la Cruz, empecé a tener una molestia leve en la rodilla derecha. Por tal motivo, y para evitar daños mayores, resolví descansar unos días. Y para completar, empezó el invierno en Tenerife (un invierno muy leve, de paso): lluvias esporádicas, algo de frio, mucha nubosidad... en fin, el clima cambió y me mantuve sin salir en la bicicleta por unas semanas.
Consulté a varios ciclistas y a un fisioterapeuta y todos me confirmaron que no tengo nada grave (tendinitis leve). Con masajes, descanso y estiramientos se me quitará el malestar (nunca ha llegado al nivel de dolor) y podré continuar explorando las islas.
De todos modos he estado yendo a la playa de Las Teresitas, a unos 15 Km de la casa, con buenos resultados. Además, ahora viajo con una rodillera .
Entretanto, he hecho algunos viajes en automóvil, uno de ellos hasta el Teide, justo antes de que nevara mucho, que les incluyo y espero les gusten.
En unos días ya estaré de nuevo en condiciones de seguir la aventura y pienso viajar, a fines de febrero o principios de marzo, en ferry hasta Lanzarote y Fuerteventura, donde pasaré unas dos semanas pedaleando, si no hay problemas.