Flor silvestre en la Fundación César Manrique

Nuevo recorrido: San Andrés a La Laguna




Cuando en Europa están muriendo de frio, hay nieve y hielo en casi todos los países del hemisferio norte, nosotros en Canarias tenemos un clima envidiable. A dos días del Año Nuevo, se puede uno bañar en la playa, con un sol radiante y una temperatura ambiente de unos 20 grados. ¡Que afortunados somos en este paraiso!


Bueno, continuando mis relatos, el lunes iba a Las Teresitas de paseo, cuando me encontré a un señor italiano (Dino) con una bici supercargada de alforjas y bolsas. Me puse a hablar con el señor, que resultó ser muy simpático y con su esposa, ambos de alrededor de 55 a 60 años. O sea, no muy jóvenes que digamos.

Pues bien, la pareja llegó por Ryan Air (pasajes baratísimos, por si les interesa) a Lanzarote. Allí recorrió en su bici esa isla y después en ferry a Gran Canaria, a lo mismo: a pedalear. Ahora están en Tenerife (acababan de salir del ferry cuando me los encontré), para darle la vuelta a la isla y por último irán a La Gomera. Lo curioso es que él señor va en su bici y ella le sigue en el autobús... Una manera muy original de viajar, desde luego.

Su plan esta subir a la cumbre de Anaga (parte norte de la isla) y quedarse en un refugio que está en un lugar bellísimo llamado El Bailadero (ver mapa). Me pidieron que llamara para reservar habitación y resultó que estaban cerrados hasta el martes 28. De modo que les acompañé en la bici hasta San Andrés, a unos 10 Km, y ahí se quedaron a dormir.

Al día siguiente nos vimos en su pensión, a las 8 de la mañana, para subir juntos, mientras la señora (Anna) iba en el bus. Bueno, la subida fue larga, los paisajes absolutamente increíbles, unas vistas espectaculares y al mediodía llegamos a El Bailadero, desde donde se ve la parte norte de la isla, unas vistas maravillosas.

Les incluyo un plano del recorrido.

Recorrido desde Santa Cruz, San Andrés, El Mirador (no está en el mapa),
Pico del Inglés, Cruz del Carmen y finalmente La Laguna.


Seguimos la subida, yo ya cansado, empujando la bici a ratos en las cuestas más duras, y el hombre tranquilazo con sus 50 Kg de carga (110 libras aproximadamente. Yo no lo podía creer, que alguien tuviera la fuerza y el entusiasmo para esta empresa, pero así fue (ver foto del "burro cargado").
El señor Dino, con sus 50 Kg de peso a cuestas ¡Un miracolo! 
Su esposa, Anna, la maratonista, sigue a pié 11 Km



Finalmente, llegamos al punto de encuentro, yo con media hora de retraso, y la señora Anna habiendo recorrido ¡a pié! la friolera de 11 Km de subidas y por supuesto iba muy por delante de mi. Resultó que Anna era maratonista en su juventud y obviamente aún conserva la fuerza para estas aventuras.


En la carretera, se pararon cuatro señores suecos para felicitarnos por el esfuerzo y hasta me dieron su dirección de correo y la promesa de que si voy a Suecia les visita, que ellos me alojan. Evidentemente, la bicicleta es un imán para hacer nuevas amistades.

Turistas suecos se paran para darnos aliento y felicitarnos



Nos despedimos, a las 3 pm,  en un lugar llamado La Cruz del Carmen, a unos 12 Km de La Laguna. El plan de Dino era continuar en su "burro cargado" como él mismo se describió, hasta Puerto de La Cruz, a unos 40 Km de distancia y en unas carreteras con muchas subidas y bajadas, mientras Anna tomaba el bus y allí se juntarían.




Espero que hayan llegado bien, algún día lo sabré.

Yo seguí, ya el resto del camino era pura bajada, en dirección a La Laguna, donde un poco antes de llegar tuve un pequeño percance. Resultó que un carro que me seguía, trató de pasarme un par de veces (la carretera es estrecha y tiene muchas curvas) y en un momento me adelantó con tal velocidad que el viento me desestabilizó y me hizo caer en la cuneta. Afortunadamente solo tuve un raspón en la rodilla izquierda, con un poco de sangre, pero nada de consideración. Un carro, que subía y vio la maniobra del que me empujó se paró a ayudarme, con un botiquín de primeros auxilios, me lavé la sangre y después de ver que ni yo ni la bicicleta no había sufrido, pues me arranqué, con gran precaución, claro.

Esta ha sido una gran lección. En primer lugar, los guantes (que había pensado eran un poco de "show") me salvaron de rasparme las manos y apenas me corté un poco en un dedo. En segundo lugar EL CASCO me salvó de haberme dado un golpe que hubiera podido ser grave. Y en tercer lugar, los frenos de disco me permitieron parar casi en seco. Total, un buen susto, mucho más cuidado de aquí en adelante, y a recuperarme unos días mientras se cicatriza el raspón.

Llegada a La Laguna, tranvía hasta Santa Cruz y a las 4:30 en casa, listo para bañarme, comer algo sabroso y tomarme un buena siesta.

Kilómetros recorridos: 49 de los cuales 21 fueron en subidas bastante fuerte. Como ven, ya le voy cogiendo el "tumbao" a las subidas, pero aún me falta para el "asalto al Teide", en algún momento del 2011.

Feliz año Nuevo a todos los que me lean (y a los que no, pues también)

Y finalmente, una fotos del viaje

Feliz Navidad



Hemos llegado a esos días tan especiales cuando compartimos con familiares y amigos momentos gratos, recuerdos, sueños.

Santa Cruz luce limpia, llena de flores, con mucha gente en la calle, en las tascas, en las tiendas, alegres a pesar de la crisis que agobia a este país y en especial a Las Canarias. Pero a pesar de todo, se pasan ratos agradables, se compran los regalitos para niños y amigos y parece que cunde la buena actitud frente a todo.

No me queda sino desearles a todos mis lectores una muy Feliz Navidad, que el año 2011 les traiga lo que más desean, que haya armonía entre todos nosotros, a pesar de las diferencias, que olvidemos los odios o rencores, que nos demos a nosotros mismos la oportunidad de servir a nuestros compañeros de viaje en este maravilloso y único Planeta Arco Iris (original de Rubén Nuñez).

Les dejo algunas imágenes de esta ciudad donde estoy pasando estos días.



Mañana, en la Nochebuena, compartiré una cena donde aportamos todos algunos platos, en un lugar llamado Tacoronte, donde mi prima tiene un estupendo chalet, rodeado de flores y árboles.

¡Felices fiestas a todos!

Segundo gran trayecto: de Taco a Porís de Abono

Vista desde los altos de Taco


Un sábado 18, al despuntar el alba, comienzo esta segunda aventura. El tranvía, a las 8, está casi vacío (el español se levanta tarde porque se acuesta tarde...).

Llego a Taco, a media distancia entre Santa Cruz y La Laguna y empiezo mi recorrido, lentamente, mirando los negocios aún cerrados, la poca gente en la calle. Mi destino, tentativo, es Los Cristianos, a unos 80 Km, meta que creo alcanzable.

Pero la realidad de la topografía canaria es otra. Pedaleo y pedaleo, subidas, algunas bajadas, subidas interminables, descansos, más subidas, más descansos. A las 11, dos horas y media después de la salida, llego al pueblito de Güimar, situado en un valle de extraordinaria belleza. Paro a tomar un "cortado" (marrón, le decimos en Venezuela) y un bocadillo de jamón serrano y queso holandés (¡que delicia!) y le doy la mano a un ciclista (de los de larga distancia) que está en el bar, con quien charlar un rato sobre la ruta y otras cosas.
El amigo José, ciclista de grandes
distancias, conversando en Güimar.


Me asegura que la subida, después de Güimar, es fuerte, pero viable. Me habla del Mirador de Don Martín, de Pájara...

Así, reforzado, salgo con todo el ánimo. Allá, a lo lejos, avisto el Mirador. Pedaleo y pedaleo, ya en primera, pero cada vez parece estar más lejos. Veinte minutos después, llego a lo que creo que es la cima.

Y para mi sorpresa, la subida sigue y y sigue. Pájara es ahora el siguiente hito en el camino: un nombre que ya jamás olvidaré. Subo y subo, descanso y descanso, y finalmente llego al lugar, cada vez más alto.

Y, de nuevo, para mi sorpresa, las subidas continúan: ahora viene la Loma Mena, allá en lo alto, casi inalcanzable. Mas descansos, más pedaleos, llevo a ratos la bici empujada, caminando, y al fin llego a la cima. Desde luego, a todas estas, vistas magníficas, que reflejo en mis fotos del viaje.

Ya son las 2:30 y me paro, después de unos kilómetros de bajadas, en un pueblito, Arico Viejo. Un buen plato de sopa de pescado, una cerveza "sin" (sin alcohol), un buen café y de postre almendras, dátiles y pasas, que llevo en mi mochila. Y una pastilla de chocolate venezolano, el mejor del mundo (El Rey). Veo el mapa y me doy cuenta de que no llegaré, al menos no hoy, a mi propuesto destino de Los Cristianos (en la costa sur). De modo que, después de ver las alternativas, decido bajar (de aquí en adelante todo es pura bajada) al pueblito costero Porís, por donde pasa la autopista y allí puedo tomar la "guagua" (bus) de vuelta a Santa Cruz.

Pues dicho y hecho, me tiro por la bajada y me ayuda muchísimo el hecho de que la bici tiene frenos de disco, pues la inclinación es impresionante: 780 m en menos de 5 Km. Que mi sobrino Mayo, que es piloto, calcule la rata de descenso...

Bueno, llegada a Porís, con una playita de arena negra (vocánica), chapuzón, descanso en el sol de diciembre que aún tenemos (cuando en la península hay nevadas de miedo), regreso a la autopista y a esperar el bus (10 minutos) y de vuelta a Santa Cruz, cansado pero contento, casi a las 7 pm.

Llego a casa y veo el cuentakilómetros; 69,4 Km. Todo un record ¡por ahora! Los Cristianos deben esperar...

Plano de la isla de Tenerife:



El plano del recorrido aquí:



Los dos días siguientes, algo de cansancio; al tercer día alles in ordnung.


Ahora, algunas fotos del trayecto...

Libertad, divino tesoro...

Un hombre lee, tranquilo, en una plaza española
cualquiera, sin darse cuenta del tesoro de libertad  que posee..
.
En realidad, el poema va así: "Juventud, divino tesoro ¡Ya te vas para no volver! ..." (Rubén Darío). Pero me atrevo a apropiarme del título porque en verdad, la libertad es un tesoro cuyo incalculable valor solo se conoce cuando se pierde...

Cuando deambulo tranquilo, por estas calles españolas-canarias, sin temor al arrebatón de la cámara o de la bicicleta, sin temor a que un "paco" (policía) me pare, me pida los papeles y con cualquier excusa (¿donde está  la factura de la bicicleta?) te tumbe unos reales; cuando leo material que sería difícil publicar sin retaliaciones en otras latitudes; cuando voy a una tasca, caminando, a las 11 de la noche, sin temor al asalto o al robo, cuando en un cajero, a cualquier hora, puedo sacar dinero sin mirar a mi alrededor, y me acuerdo de lo que hemos casi perdido en nuestra querida Venezuela, me doy cuenta que libertad es algo más que poder comprar un periódico o transitar con los vidrios subidos, por si acaso...

Y la hemos perdido, poco a poco, casi sin darnos cuenta; las cosas que nos hacían la vida algo  más grata como un camping a la orilla del mar o en medio de la nada, ahora impensable; un paseo por la ciudad al caer el día, disfrutando del fresco, impensable; salir con los amigos de noche a un espectáculo o a unas copas, no ya impensable pero si difícil. Por no hablar del derecho a la protesta pacífica, que se detiene con "gas del bueno" (Chávez dixit). O de ir a un banco y comprar unos dólares sin necesidad de llenar carpetas con todo tipo de explicaciones y esperar meses. O de comprar el producto que me de la gana, porque si... O, si se es jubilado del seguro social, hacer colas interminables, desde la madrugada, para cobrar una miseria. ¡Cuanta degradación, cuanta humillación!

Y así, hemos perdido tantas libertades que ahora que aquí si las tengo, las recuerdo, en la Venezuela de antaño, con gran nostalgia. Reflexiono sobre esto y me siento afortunado -por mi- y al mismo tiempo triste por mis amigos venezolanos, que ya no las tienen.

¡Cuánto recuerdo aquella Venezuela de paz y tranquilidad, sin sobresaltos ni amenazas, la del trámite alcanzable aunque no fuera fácil; la del hombre, pobre o rico, compartiendo sin rencores una cerveza o una partida de bolas criollas: la de las hallacas familiares y las patinatas hasta el alba!

En fin, como decía el otro: "llueve y escampa...".

¡Pero, joder, es que no para de llover!

Un paseo desde La Laguna hasta el Sauzal



Si quieres ver el mapa de Tenerife en más detalle, haz click aquí.


El miércoles 15 me puse de acuerdo con el amigo Fefe Negrín, el ciclista de 81 años que sale todos los días a pasear. Decidimos ir a La Laguna, en el tranvía (la subida es muy dura) y de ahí fuimos paseando por bellísimos lugares, en dirección a Tacoronte, llegando al Sausal donde descasamos un rato e hicimos el intento de regresar en autobús (la "guagua"), pero sin suerte porque algunas líneas no tienen el maletero para poner bicicletas.

Si quieres ver el album en tamaño más grande, haz click sobre cualquier foto.



De modo que nos tocó subir una larguísima cuesta (bajarla fue muy divertido, claro), a veces empujando la bici, a veces pedaleando... Llegamos al fin de la subida y de ahí en adelante, con algunas dificultades menores, regresamos a La Laguna, donde tomamos el tranvía de nuevo a Santa Cruz.

Uno de mis seguidores (mi sobrino, Manuel Santiago De Denghy, mejor conocido como "Mayo"), me ha sugerido que coloque un mapa de los recorridos, lo que es una buena idea, así que ahí va.



El recorrido entre La Laguna y el Sauzal, en azul.
Después de Tacoronte hay fuertes bajadas, que luego hubo que subir.


Al regreso, a las 3 de la tarde, nos tomamos una cervecita y de ahí cada quien a su casa, a bañarse y a un buen almuerzo...

Recorrido del día: 46 kilómetros. De los que 23 fueron de "bajada" y 23 de "subida". Un buen trayecto, un buen día, excelente clima -ni frio ni calor. ¡Que islas estas, tan maravillosas!

Reflexiones sobre andar en bicicleta

Con una chica así, cualquiera se aficiona a montar... ¡la bici, claro!


Al montarte en la bici, la primera sensación es la de libertad: libertad de movimientos, de ir a donde le plazca a uno (claro, con las limitaciones naturales), de ver los paisajes desde otra perspectiva, de ver en cámara lenta (a diferencia de ver en un auto o sea en cámara rápida). Libertad de acción.

Durante los recorridos, además de los paisajes, se perciben los olores: a papas fritas, al pasar cerca de un MacDonald, a pescado frito cerca de los chiringuitos, al aroma de las flores al pasar cerca de una jardín, a salitre al llegar cerca del mar. En fin, un placer para todos los sentidos: el viento en la cara, el frío o el calor, el sol o la lluvia... Toda una experiencia.

Y después, al final del día, hayas recorrido pocos o muchos kilómetros, la satisfacción de haber hecho un recorrido, de haber logrado una meta, de sentir la seguridad de que en cada pedaleo aumenta las posibilidades de una vida más sana y de mejor calidad. ¡Pedalear es prolongar la vida sana!

No quisiera que me tildaran de fanático de la bicicleta. Pero es que, para mi, este es un gran deporte, accesible a cualquiera y a cualquier edad (soy un buen ejemplo de ello). No se requiere una gran inversión de dinero en equipos. Y con un poco de voluntad e imaginación se pueden recorrer distancias muy grandes siempre y cuando se tenga pasión por la aventura, por lo desconocido y se esté dispuesto a soportar algunos inconvenientes, que al final del día no lo son.

Con ese espíritu estoy abordando estas andanzas por las islas. La topografía de algunas de ellas (Lanzarote y Fuerteventura) facilitan las primeras andanzas. Estas dos son islas (volcánicas, como todas las demás) bastante llanas, donde no hay que hacer un gran esfuerzo para recorrerlas. Algo distinto son las demás islas, en particular La Gomera, de donde viene mi familia desde hace varias generaciones. La Gomera es muy abrupta, con grandes subidas y bajadas, con montes bellísimos y barrancos muy profundos (razón por la que se desarrolló desde hace siglos el lenguaje del silbo.

Vean este vídeo, creo que les sorprenderá...




Ya veremos como se sortearán los obstáculos; y si sólo hago 5 Km al día, ya habrá valido la pena.

Eso forma parte de la aventura...

Les dejo una imagen de esa isla maravillosa, que es mi preferida: La Gomera

Primer gran trayecto: de La Laguna a La Candelaria



No tuve actividad el lunes ni martes de esta semana. Descanso, lectura, paseos a pié, buen clima.

El miércoles llamé al amigo Fefe (el ciclista de 81 años) y nos reunimos. me propuso un viaje a La Laguna (en tranvía, pues la subida, aún cuando sólo hay 9 Km, es muy fuerte y nada interesante). Las bicis se amarran mediante una especie de "cinturón de seguridad" y salimos rumbo a la estación final (La Trinidad, en La Laguna). Esta es una ciudad universitaria, sede de la universidad del mismo nombre (ver el enlace) y llena de gente joven (y bellas las chicas), con miles de lugares donde tomar una copa o comer algo, calles limpias, pero limpias de verdad, flores por todas partes, bulevares con mucha gente a toda hora, todo el mundo bien vestido, las chicas muy guapas, casonas antiguas muy bien conservadas con los típicos balcones canarios, ..., en fin, una especie de Mérida pero mucho más conservado, más bonito y con menos tráfico.




Después de un breve paseo por la ciudad nos dirigimos a la Mesa Mota, un mirador que está unos 200 m más alto que La Laguna, con una subida muy fuerte que nos obliga a parar y "empujar la bicicleta". Cuando estamos en eso y a unos 20 minutos del final se nos acerca una furgoneta que nos ofrece llevarnos hasta el final de la subida, lo que agradecemos (en especial yo, que estoy a mis 74 en peor forma que Fefe). La vista es fantástica, el clima friiiio, el ambiente rural muy hermoso. Bajamos de nuevo a La Laguna y almorzamos un buen plato de pescado con "papas arrugadas", que son algo muy apreciado en las Canarias (papas hervidas con mucha sal, que se comen con la cáscara y todo).

Un cafecito de postre ("cortadito" le dicen aquí) y de nuevo a pedalear. Esta vez vamos en bajada, mientras digerimos la comida. La carretera vieja a Santa Cruz, (la Cuesta), desvío hacia Taco, bajada de nuevo por un montónde kilometros hasta llegar a la costa, al lugar donde está la virgen de La Candelaria, tan venerada por todos los isleños (¡vean y oigan este enlace, no tiene pérdida!).

Y finalmente, ochos horas después de salir de Santa Cruz, la "guagua" (así llaman aquí a los buses), llegamos al terminal y de vuelta, empujando las bicis, pues la subida hasta mi casa es algo fuerte y ya estamos cansados.

Recorrido: 62 Km. Todo un record (por ahora...).

Al día siguiente ningún dolor, el cuerpo fino como nunca antes.